¿Oye, qué cámara me recomiendas?

Prácticamente todos los que somos aficionados a la fotografía hemos recibido alguna vez esta pregunta u otra similar de algún amigo, familiar o colega de la oficina. Claro, la fotografía mola. A quién no le gusta tener unos recuerdos chulos de los momentos importantes de su vida, retratar bonitos paisajes, a su perrito, a su abuelo… La fotografía digital ha convertido un proceso que antes era largo, artesanal y relativamente caro en algo de lo que puedes disfrutar en segundos y de forma muy económica y, por ello, las cámaras son, desde hace unos años uno de los “must” tecnológicos de cualquiera.

En realidad, ya no es necesario tener una cámara propiamente dicha; las equipadas en los móviles han alcanzado unos niveles de perfección que para muchas situaciones cotidianas aportan una calidad más que suficiente. El problema es que las condiciones no son siempre las ideales y las fotografías no siempre salen como nos gustaría. Y hombre, si las fotos de esa noche de juerga salen mal no pasa nada (total, para lo que hay que ver…) pero te estás dejando una pasta en planificar ese viajazo a no-sé-qué país exótico y el resultado tiene que estar a la altura.

Por tanto, tomas la decisión: te vas a comprar una cámara, pero “de las buenas” y te vas a gastar la pasta que haga falta (bueno, pero si es baratita mejor). Y entonces surge la duda: ¿y cómo sé qué es lo que necesito? Pues, traquilo, que para eso estamos aquí.

En primer lugar, hay que tener claro que lo que uno “necesita” no suele ser exactamente lo mismo que lo que uno “quiere” y en el caso de la fotografía esto también es aplicable. A la gran mayoría de la gente, cuando piensa en invertir un dinero en adquirir su primera cámara, automáticamente le viene a la cabeza un gran equipo con objetivos voluminosos; es decir una réflex. Esto es así porque tradicionalmente han sido las utilizadas por los profesionales de campo y se asocian a calidad. Sin embargo, actualmente el mercado está plagado de diferentes tipos que abarcan muchos rangos de precios y calidades, de forma que, aunque puede parecer algo complicado dar con él, existe una modelo perfecto para ti.

Antes de entrar en más detalle, es importante conocer los diferentes sistemas existentes:

Cámaras compactas

La mayor ventaja de este tipo de cámaras es, como su propio nombre indica, el tamaño. Todos sus componentes están embutidos en un cuerpo que, en algunos casos, no es mucho mayor que una tarjeta de crédito. Evidentemente, estas limitaciones físicas suponen un problema a la hora de integrar ciertos elementos que influyen en la calidad de la fotografía final y generalmente buscan soluciones de compromiso, beneficiados por los avances de la electrónica, lo que permite obtener buenos resultados incluso con tamaños de sensores bastante pequeños.

Lo que hace que estas cámaras hayan tenido tanto éxito es, aparte de su bajo precio, el hecho de que se pueden llevar siempre encima y su sencillez de uso. Este punto a favor, como ya decía al principio, cada menos determinante debido al avance en cuanto a calidad de las cámaras de los teléfonos. Sin embargo, si bien cada vez tiene menos sentido la compra de una compacta de gama media/baja, sí que se deben tener en cuenta las llamadas ‘compactas avanzadas’, un segmento en el que están apareciendo desde hace un tiempo modelos muy interesantes.

Cámaras Réflex

Su nombre completo es “Digital Single Lens Reflex” o DSLR y son la versión digital de las antiguas SLR (lo de “Single” es por oposición a las Twin Lens Reflex, que contaban con 2 lentes gemelas, una para el visor y otra para tomar la fotografía). Se las conoce así por su principio de funcionamiento, consistente en que la luz que entra se refleja en un espejo inclinado y llega al visor tras atravesar un prisma de vidrio (pentaprisma) que se encarga de enderezarla. En el momento de la foto, ese espejo se levanta y deja pasar la luz que antes llegaba al visor hasta el sensor.

reflex

Recorrido de la luz en una réflex

A las cámaras réflex se las reconoce por ser más voluminosas y, sobre todo, por sus objetivos intercambiables. Permiten un control total sobre los diferentes parámetros de la fotografía e incorporan elementos más avanzados, lo que les permite ser más rápidas (encendido inmediato, autofoco más veloz…) y ofrecer mayor calidad de imagen, principalmente debido a sus mejores ópticas y los sensores de mayor tamaño.

Aunque suponen una rara avis dentro del mercado, cabe mencionar, como una variante dentro del grupo de las réflex, las cámaras con el sistema SLT (Single Lens Translucent) de Sony. En estas, el espejo tradicional se sustituye por otro translúcido que deja pasar casi toda la luz hacia el sensor . De este modo, no es necesario que dicho espejo sea móvil, lo que permite una velocidad de disparo más rápida, aunque hace imposible el uso de un visor óptico (se prescinde del pentaprisma también) y es necesario sustituirlo por uno de tipo electrónico. La ventaja de este sistema es que una pequeña parte de luz se refleja, lo que permite utilizar el enfoque por comparación de fases, un sistema de autoenfoque exclusivo de las cámaras réflex, mucho más rápido y preciso que el de detección de contraste utilizado por otros tipos de cámara

Cámaras Bridge

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Cámara Bridge

Llamadas así por constituir un puente (bridge, en inglés) entre las cámaras digitales compactas y las réflex. Tienen un aspecto similar a una DSLR pero con el objetivo fijo y de un tamaño menor. En realidad, funciona exactamente igual que una cámara compacta, con sensores de similares dimensiones (es decir, pequeños), pero cuentan con la ventaja de tener una óptica de mayor calidad y zooms mucho más potentes de lo que se puede conseguir con los objetivos más habituales de las réflex. Esto les da mucha versatilidad, convirtiéndolas en auténticas todoterreno. Muchos modelos cuentan con visor, pero dado que no disponen de espejo, se trata de un visor electrónico.

Cámaras CSC, EVIL o MILC

Los tres grupos de siglas: CSC (Compact System Cameras), EVIL (Electronic Viewfinder Interchangeable-Lens) o MILC (Mirrorless Interchangeable-Lens Camera) hacen referencia a un mismo tipo de sistema de reciente aparición, las cámaras de objetivos intercambiables sin espejo.

En 2008, Panasonic inauguró este segmento, con su Lumix G1, aunque fue Olympus con su gama Pen quien marcó el camino que han terminado siguiendo todos los fabricantes. Se trata de mantener el sistema de objetivos intercambiables, pero eliminando el espejo y el pentaprisma. De este modo, la imagen llega directamente al sensor, funcionando como una compacta y se reduce mucho el tamaño de la máquina. La ventaja evidente es que se puede disponer de un sistema de lentes intercambiables en un tamaño muy reducido. A cambio se sacrifica el  visor óptico y, precisamente por ese tamaño más reducido, algunos botones y accesos directos a las funciones tienen que suprimirse, lo que convierte el ajuste de la cámara en una tarea más engorrosa.

Este sistema es el que está más de moda y en el que más están invirtiendo algunos fabricantes como (de nuevo) Sony, sacando modelos cada vez mejores técnicamente, hasta el punto de que recientemente han aparecido las primeras máquinas de este tipo con sensores de  tamaño completo (Full-Frame), enfocadas a los profesionales.

 


 

Una vez conocidos todos los tipos de cámara habituales, llega el momento de sentarse a reflexionar. Como ya decía un poco antes, lo habitual es plantearse la decisión de compra con algunas ideas preconcebidas y puede que incluso con algún modelo que nos ha impresionado ya en mente. Sin embargo, para acertar con la decisión, antes de lanzarte a la compra impulsiva te propongo un mini-test para conocerte mejor como fotógrafo:

  • ¿En qué ocasiones he echado de menos una cámara de fotos de mejor calidad?
    1. En mis viajes y/o en momentos especiales: cumpleaños de mi sobrino, cenas con amigos, juergas varias…
    2. Alguna vez que he querido hacer una foto a algo concreto y no me ha salido bien
  • Vas por la calle y ves algo que te llama la atención y te dices “mira qué buena foto”
    1.  Piensas: “necesito una cámara en condiciones para fotografiar cosas como esta”
    2. Sacas el móvil o tu cámara-mediocre y lo fotografías, aunque no te sale como pensabas
  • ¿Me apetece aprender fotografía?
    1. Hombre, cuando me compre la cámara, la pondré en manual alguna vez y así aprendo cómo va. Además, ya le he dicho a mi primo el fotógrafo que a ver si me da una clasecita…
    2. Sí, de hecho ya he visto un par de cursos interesantes por internet de los que hablan muy bien. Por eso necesito la cámara.
  • Ves a tu pareja y/o tu hij@ bajo una preciosa luz de atardecer. Es increíble lo guap@ que está. Como tienes tu cámara-mediocre guardada, le haces una foto con el móvil. Vaya, no ha salido bien. Los 7 intentos siguientes tampoco.
    1. Dices: “vaya mierda de cámara tiene este móvil”
    2. Te levantas a por la cámara para ver si consigues algo mejor.
  • Estás de turismo tú con tu pareja y de pronto te quedas parado, impactado por la belleza del monumento que acaba de aparecer ante ti.
    1. Sin moverte del sitio, le dices a tu pareja: “A ver, ponte ahí” y le haces una foto. Le sacas sólo la cabeza porque si no, no te entra todo el monumento en la foto.
    2. Ves que no consigues sacar la foto como quieres y buscas otra posición desde la que ambos salgan mejor.

Igual algún aguililla ya ha imaginado por dónde van los tiros, pero si no, aquí van los resultados:

  • Si tu mayoría de respuestas son “2” parece que, en realidad, sí que te interesa la fotografía.
  •  Si hay una mayoría de “1”, tiene pinta de que eres un fotógrafo más circunstancial.

Por favor, que nadie se me ofenda ni se tome esto como algo personal. Seas de un tipo o de otro, te mereces tu cámara nueva. Sin embargo es posible que la ideal para ti no sea la que, en principio, tenías pensada.

Mi consejo es que, si no te has planteado con seriedad aprender alguna noción básica de fotografía, como el manejo de los modos manuales (es que el auto funciona tan bien…) o con una cierta frecuencia notas que te da pereza coger la cámara (bueno, hombre, si con el móvil salen bien las fotos…), ni te plantees la compra de una réflex. Son cámaras voluminosas, que pesan lo suyo y que normalmente necesitan una funda o bolsa específica para su transporte, por lo que te tiene que apetecer hacer fotos para que, pasada la novedad, sigas con ganas de llevarla encima. Además, son equipos que es necesario usar bastante para llegar a dominar la mayoría de sus funciones, por lo que si sólo la sacas para ciertas ocasiones, seguramente nunca llegarás a utilizar todo su potencial. Algo parecido se puede decir de las CSC. En este caso, el tamaño es menor, por lo que el problema del transporte no es tan evidente pero, al igual que con las réflex, hay bastantes posibilidades de que nunca saques partido de una de sus ventajas principales: los objetivos intercambiables. Una persona que no sea mínimamente entusiasta de la fotografía difícilmente comprenderá que un objetivo pueda llegar a costar el doble que su cámara.

Es posible que alguien se haya mosqueado conmigo. Calma, que no quiero quitar la ilusión a nadie; nada más lejos de la realidad. Lo que recomiendo para este tipo de casos es ir directo a por el segmento compacto. Y cuando digo compacto, me refiero también a las cámaras Bridge. Ahí está tu cámara. Para dar una idea de la cantidad de posibilidades, como referencia diré que existen modelos desde 200-250€ (si evitamos la gama más baja, claro) hasta los más de 3.000€ que cuesta la Sony RX1R. No hace falta ir tan lejos, pero ya que andamos buscando un equipo que ofrezca algo más que lo básico, la cosa se mueve a partir de los 300-400€ de la Canon Powershot s120 o la Fujifilm  X10 o, más hacia arriba, Canon Powershot G1X  MkII ,  Nikon Coolpix P7800Olympus Stylus 1, Fujifilm X100s, Sony RX10, etc. Muchas de ellas ya tienen sensores de tamaño APS-C (el usado en las réflex de aficionado) y multitud de controles manuales y funciones avanzadas. Y todas ellas capaces de hacer fotos mejores que algunas réflex básicas.

Sin embargo, si realmente quieres aprender fotografía, entonces sí te recomiendo una réflex. Ya ha quedado claro que una compacta avanzada permite un control total de la imagen y una calidad de imagen fantástica, pero cuando uno comienza a querer probar cosas nuevas este tipo de máquinas se quedan cortas. En primer lugar, por una cuestión de ergonomía. Cuanto más grande es la cámara, más espacio para los controles tiene y te aseguro que la comodidad con la que se manejan los parámetros no es igual en una réflex que en una compacta. Esto, que puede parecer una chorrada, se convierte en algo muy importante cuando se trata de estar haciendo fotos constantemente. Además, la forma de coger una cámara de cierto tamaño es más cómoda y aporta mayor estabilidad. Por otro lado, está el tema del visor. Si bien se van empezando a popularizar los de tipo electrónico entre las compactas y CSC de más alto nivel, aún es algo poco frecuente (las bridge sí que lo tienen) y, aunque esto es algo más subjetivo, no es lo mismo encuadrar en una pantalla que a través de un visor (además de que te evitas los molestos reflejos…).

Otros factores a favor de las réflex son su velocidad de enfoque, su velocidad de encendido, su compatibilidad con determinados accesorios avanzados… Y los objetivos. A medida que avanzas como fotógrafo vas sintiendo la necesidad de ampliar la calidad de tus fotos y eso es algo que vas a conseguir invirtiendo en los objetivos adecuados (hablaremos de ello en otro post). El hecho de poder cambiarlos te aporta una flexibilidad enorme hasta el punto de poderte “hacer” una cámara a tu medida. Eso sí, no te va a salir barato… Por ello, aunque opino que no hay que apuntar directo a lo más básico (aunque hay modelos de entrada muy interesantes como los de la gama Nikon d3X00) sí que es preferible gastar un poco menos en la cámara y un poco más en el objetivo. Afortunadamente existen modelos de gama media que ofrecen una relación/precio muy buena.

He dejado para el final las cámaras CSC. Debo reconocer que no he probado ninguna a fondo y, por tanto, no puedo dar una opinión bien fundamentada, pero aún así, pienso que aún tienen algunas desventajas significativas frente a una réflex tradicional para alguien que va a profundizar en la fotografía. Sin embargo, este comentario seguramente se va a quedar obsoleto rápidamente dada la velocidad a la que avanza el segmento. No hay más que darse una vuelta por el catálogo de los principales fabricantes que más fuertemente han apostado por estos modelos, como Sony, Fujifilm u Olympus (Canon y Nikon siguen siendo algo más tradicionales en este sentido) para ver que cada vez hay más motivos para apostar por ellas: visores, enfoques muy rápidos y precisos, sensores grandes, variedad de objetivos…  y es que hay algo en lo que sí que parten con una cierta ventaja frente a las réflex: a medida que avance la tecnología, las cámaras van tender a ser aparatos más electrónicos y menos mecánicos dadas las limitaciones físicas de los dispositivos como el espejo abatible o el obturador de cortinilla, por lo que suponen una apuesta de futuro.

En fin, espero que todo esto haya servido para orientarte un poco si estás en busca de una nueva cámara. De todas formas, elijas el modelo que elijas, recuerda siempre una de los mantras de la fotografía: “la foto la hace el fotógrafo, no la cámara”.

 

 

 

 

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