¿Oye, qué cámara me recomiendas?

Prácticamente todos los que somos aficionados a la fotografía hemos recibido alguna vez esta pregunta u otra similar de algún amigo, familiar o colega de la oficina. Claro, la fotografía mola. A quién no le gusta tener unos recuerdos chulos de los momentos importantes de su vida, retratar bonitos paisajes, a su perrito, a su abuelo… La fotografía digital ha convertido un proceso que antes era largo, artesanal y relativamente caro en algo de lo que puedes disfrutar en segundos y de forma muy económica y, por ello, las cámaras son, desde hace unos años uno de los “must” tecnológicos de cualquiera.

Advertisements

¡HOLA!

Hala, así: con mayúsculas y exclamaciones. Porque después de mucho tiempo como espectador al fin me he atrevido a crear mi propio espacio en la web. A ver, que sí, claro que participo en las redes sociales; como buen usuario asiduo de la Red tengo mi perfil de Google, Facebook, Twitter, Yahoo (y algún otro que no recuerdo), aparte de participar en foros varios… Pero esto es distinto: se trata de un espacio mío, personal, con mi estilo y en el que yo genero los contenidos.

Eh, que esto es una responsabilidad importante; de hecho, por eso digo que se trata de un atrevimiento. Un desafío, más bien. ¿Seré capaz de escribir artículos interesantes? ¿Mantendré una cierta constancia en su publicación? ¿Recibiré un buen feedback de la gente?

He de confesar que mi idea primera no era crear un blog. Entre otras muchas aficiones que tengo, una de la que más tiempo me quita es la fotografía (la otra es mi hijo, pero no tengo claro si eso cuenta como hobby) y, como les pasa a muchos fotógrafos aficionados -aficionadillo en mi caso-, llega un momento en el que te apetece mostrar tu trabajo al mundo. Por fortuna, vivimos en la Era de la Comunicación y es muy sencillo exponer tus fotos para que las vea cualquiera con conexión a Internet (lo que, en el mundo desarrollado equivale a decir “cualquiera”), pero no me quería limitar a algo como subir fotos a Flickr (que también lo hago) sino, como ya he dicho, crear algo más personal.

En primer lugar pensé en una web como portfolio online, pero eso es demasiado estático: subes tus fotos, lo actualizas cada vez que tienes material nuevo y recibes alguna visita de vez en cuando. Hmmm… Poco estimulante.

Bueno, podría hacer la página y simultanearlo con algún proyecto fotográfico, como un “proyecto 365“, es decir, una foto cada día, durante un año. Un reto como ese es lo que necesitaría para espolear un poco mi creatividad, que últimamente anda algo dormida. Pero no nos engañemos: yo soy un tipo perezoso, experto en dejar cosas a medias y tarde o temprano terminaría haciendo trampas o, directamente, abandonándolo.

Por otro lado, de vez en cuando tengo algunas reflexiones sobre este (y otros) temas que me gustaría compartir con más gente. Y hay algunas cosas que sé sobre fotografía que me gusta explicar a los que acaban de empezar a introducirse en el mundillo o quieren hacerlo. Conceptos básicos sobre los que ya se ha hablado mucho en Internet, pero de los que me gustaría dar mi punto de vista…

Y así es como ha nacido Espacionegativo. Si todo marcha según lo previsto, aquí encontraréis artículos técnicos, otros didácticos, opiniones varias, reflexiones, etc., ya veremos por donde tira. Eso sí, todo con la fotografía como eje central. Creo que tengo algunas cosas que aportar, que tal vez interesen a determinadas personas (toma), además de la ilusión que supone empezar algo nuevo.

Estáis en vuestra casa, poneos cómodos.

PD: Para los que tengáis curiosidad, el espacio negativo es el espacio vacío que se deja en una fotografía. No contiene información relevante para la foto (¡qué buena idea bautizar así mi blog!), pero tiene mucha importancia de cara a la composición. Ya hablaremos de ello más a fondo en un artículo dedicado a ello.

Aquí estoy yo, un poco acojonado ante el espacio negativo.

Aquí estoy yo, un poco acojonado ante el espacio negativo.